Debilidad en la competencia

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Tratamiento de la ansiedad por rendimiento

Cuando la excepcional atleta, y probablemente mejor gimnasta del mundo, Simone Biles, abandonó los Juegos Olímpicos de Tokio después de una sola rutina, se produjo un terremoto en el mundo del deporte. El motivo de la decisión no guardaba relación con nada físico; la joven de 24 años estaba lidiando con problemas mentales.

Lo mismo le sucedió a la estrella del tenis Naomi Osaka, quien se negó a participar en el Open de Francia el mismo año para cuidar de su salud mental.

 

Ansiedad por rendimiento: el temor a no poder afrontar

La enorme presión por tener éxito y el miedo a fracasar, a no poder estar a la altura de las expectativas propias o de los demás, puede suponer que no alcancemos el máximo rendimiento.

Los profesionales de alto rendimiento del mundo de los deportes, los negocios, la política o del espectáculo corren un riesgo particularmente alto de sufrir una gran caída tras alcanzar grandes logros. Esto sucede porque de los grandes triunfadores siempre se espera que continúen brindando resultados sobresalientes, o incluso superando sus propios éxitos anteriores.

Esto pone en marcha una espiral tóxica de expectativas que puede poner de rodillas incluso a los profesionales más brillantes y mejor preparados, porque de repente afloran dudas sobre sí mismos, y acaban perdiendo un valor tan imprescindible como es la confianza.

 

Indicadores significativos de ansiedad por rendimiento
  • Ansiedad por el estatus
  • Miedo al fracaso
  • Miedo al oponente/competencia
  • Bloqueos mentales

 

Causas de la ansiedad por rendimiento

Además de mucha disciplina, diligencia, perseverancia y talento, quienes sobresalen en los negocios, deportes, espectáculos, etc. requieren de una gran fortaleza mental. La creencia de que se puede crear o lograr algo que verdaderamente “mueva montañas” es un factor muy importante que contribuye al éxito.

No obstante, si falla la confianza y la fe en las propias capacidades, se originarán errores, inseguridades, deslices inusuales o incluso fracasos. Por lo tanto, la condición del estado emocional tiene una gran influencia a la hora de determinar si ganamos o perdemos, o si nuestro proyecto logra prosperar o no.

Cuanto más incierto se perciba el resultado del proyecto o tarea en cuestión, más crecerá el miedo al fracaso. Además, si la meta a alcanzar requiere de grandes capacidades, la confianza que depositemos en éstas muy posiblemente disminuirá.

Hay ciertos factores que se consideran particularmente determinantes para el estado de la condición mental:

 

  • Entorno

El entorno en el que se encuentra la persona puede influir fuertemente en sus aptitudes mentales. En el ámbito de los deportes, este fenómeno también se conoce como “jugar en casa”. Aquellos que reciben apoyo y estímulo mental (suele ser el caso en los partidos que se “juegan en casa”) verán aumentada significativamente la confianza en sí mismos y su fortaleza mental. Por el contrario, la devaluación, la crítica y la falta de confianza tienen un fuerte efecto desmoralizador y puede convertirse literalmente en un bloqueo.

  • Percepción social

Lo mismo sucede con la percepción social de un gran triunfador. Si los errores y derrotas se juzgan negativamente, el temor al fracaso aumentará de forma automática. Si, por el contrario, un fracaso inicial se percibe como una experiencia valiosa, el obstáculo se reducirá en consecuencia, y la confianza crecerá.

  • Oponente o competidor

Otra cuestión clave que juega un papel esencial en la fortaleza mental, es cómo de fuerte o débil se percibe al oponente. Lo mismo se aplica a la importancia percibida del propio rendimiento, de un discurso o negociación. En general, cuanto mayor sea el desafío, y cuanto más relevantes y cualificados parezcan ser las personas que evalúan, mayor será el miedo a fracasar en el momento decisivo.

  • Presión para tener éxito

Las expectativas externas extremadamente altas, como la responsabilidad de lanzar un penalti o la presión por ganar una medalla en los Juegos Olímpicos, también pueden debilitar gravemente la salud mental. Sin embargo, lo mismo sucede cuando las propias expectativas son irrealmente altas.

 

¿Cuáles son los síntomas más comunes de la ansiedad por rendimiento?

La ansiedad por rendimiento, o el bajón mental antes de un evento importante, tiene mucho que ver con el miedo al fracaso. En general, los miedos siempre tienen una función protectora. En este caso, el miedo al fallar también cumple ese rol; protege contra hacer el ridículo y ser visto como un fracaso.

El miedo es una emoción muy compleja, y se manifiesta a diferentes niveles por todo el cuerpo. Presenta los siguientes síntomas:

 

A nivel cognitivo y emocional:

  • Impotencia
  • Irritabilidad
  • Pérdida de control
  • Reducción de la capacidad de concentración
  • Confusión
  • Bucles de pensamientos negativos, etc.

 

A nivel físico:

  • Rubor
  • Sudoración
  • Mareos
  • Náuseas
  • Palpitaciones
  • Temblores
  • Sequedad bucal
  • Espasmos, etc.

 

A nivel conductual:

  • Nerviosismo intenso
  • Morderse las uñas
  • Colocar una mano sobre la boca
  • Golpear ligeramente con el pie
  • Abandono
  • Pensamientos en bloque
  • Bloqueos
  • Desmayos, etc.

 

¡La ansiedad por rendimiento y el miedo escénico no son lo mismo!

Si los síntomas de la ansiedad por rendimiento no se toman en serio, el sufrimiento aumenta y el miedo sigue creciendo.

La ansiedad por rendimiento no debe confundirse con el miedo escénico. El miedo escénico es temporal, controlable e incluso puede mejorar el rendimiento, mientras que la ansiedad lo ralentiza, e incluso puede conducir a un bloqueo mental general. Esto se debe a que el miedo al fracaso casi siempre proviene de patrones y convicciones muy arraigados que no desaparecen por sí solos.

A menudo se utilizan dos estrategias de evitación para escapar de ambos. Por un lado está el autosabotaje, que conduce a un desempeño permanente por debajo de las propias capacidades. Por otro lado, está el perfeccionismo excesivo, que intenta mantener a raya el miedo a través de un fuerte comportamiento controlador. Sin embargo, ambas estrategias son perjudiciales a largo plazo, y pueden provocar más enfermedades mentales si no se tratan.

 

Posibles problemas secundarios asociados y relacionados con la ansiedad por rendimiento

Depresión

Quienes se mantienen permanentemente por debajo de su potencial pueden desarrollar sentimientos de inferioridad, inutilidad, vacío interior y autorrechazo, que en el peor de los casos puede conducir a tener pensamientos suicidas.

Trastornos de ansiedad

Se pueden desarrollar otros trastornos de ansiedad como consecuencia de la ansiedad por rendimiento. En particular, pueden experimentarse ataques de pánico. También es más probable que aparezcan fobias sociales (miedo a ser percibido como “perturbado” o “raro” por los demás), y ser juzgado negativamente.

Trastornos adictivos

Además, el riesgo de sufrir trastornos adictivos aumenta cuando se utilizan sustancias depresoras o estimulantes como alcohol, nicotina, cocaína, pastillas, etc., para combatir la debilidad competitiva.

Trastornos de estrés y agotamiento

Particularmente, cuando se intenta contrarrestar una debilidad competitiva a través de un comportamiento perfeccionista muy intenso, existe el riesgo de que aparezcan enfermedades relacionadas con el estrés y el agotamiento.

 

¿Qué terapias pueden ayudar a tratar la ansiedad por rendimiento?

Los primeros signos de ansiedad por rendimiento siempre deberían tomarse en serio y tratarse lo antes posible. Dado que afecta conjuntamente a cuerpo y mente, el tratamiento, a ser posible, debería tener un enfoque holístico; sin embargo, las terapias más habituales se centran exclusivamente en la psicoterapia y en el uso de psicofármacos.

 

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