Las señales de alarma del estrés crónico y su impacto en la salud

The Warning Signs of Chronic Stress and How It Impacts Health (2)
Author: Claudia M. Elsig, MD

¿Quién no está estresado hoy en día? El mundo moderno está lleno de factores estresantes, y la sociedad está enganchada a la adrenalina. El estrés está en todas partes, y sentirse estresado se entiende como un estado normal. Sin embargo, consciente o inconscientemente, no prestamos atención a los daños que puede causar.

Existe una actitud generalizada de indiferencia ante las consecuencias del estrés crónico. El estrés se acepta ahora tal como si fuera precio del éxito en el trabajo, y en todos los aspectos de la vida. Esto hace que cada vez más personas caigan en estados de estrés crónico.

La sociedad debe despertar. El estrés crónico nos está matando.

Este blog explica los peligros del estrés crónico y cómo detectar las señales de alarma.

El estrés: una epidemia global

Los estudios sobre la prevalencia del estrés nos dan motivos para alarmarnos. En el Reino Unido, el 79% de las personas afirman sufrir frecuentemente estrés relacionado con el trabajo, y uno de cada 14 adultos se siente estresado cada día1.

Estados Unidos y Europa no difieren mucho de esta situación. La Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) afirma que el estrés ha “maltratado la psique estadounidense”. En una encuesta reciente de la APA, alrededor de un tercio de los adultos encuestados (34%) afirmaron que el estrés les abruma por completo la mayoría de los días2.

Y en un estudio reciente realizado por Statista a 11.000 europeos, más de la mitad de los encuestados en Irlanda, Reino Unido e Italia, más del 40% en Alemania y España, y el 33% en Suiza y Francia, afirmaron sufrir estrés.3

Luego, sumemos el COVID-19, que, según la Organización Mundial de la Salud, desencadenó un aumento del 25% de la ansiedad y la depresión en todo el mundo.4 Un ejemplo desde que comenzó la pandemia es Asia, que se ha visto muy afectada por el desgaste y la mala salud mental.5 Además, los violentos conflictos políticos en los países de Oriente Medio y la invasión rusa de Ucrania están causando estrés tóxico y problemas de salud.6

Esta es una pequeña instantánea del estado de estrés en el mundo. El estrés no para de aumentar en todos los rincones del planeta.

Un poco de estrés es bueno

Antes de entrar en la naturaleza perjudicial del estrés prolongado, no debemos olvidar que el estrés que se puede gestionar es algo positivo. El estrés es la respuesta natural del cuerpo a una amenaza percibida, por lo que es esencial entender que no todo el estrés es malo.

En pequeñas dosis, el estrés es vital. A corto plazo, el estrés aumenta la energía, mejora la función cognitiva (agudiza nuestro pensamiento) y nos motiva para afrontar los retos diarios y alcanzar objetivos en la vida.

Una cantidad moderada de estrés tiene poderosos beneficios y aumenta la resiliencia. Hay investigaciones que demuestran que el estrés controlable aumenta el estado de alerta y el rendimiento, y al fomentar el crecimiento de células madre que se convierten en células cerebrales, mejora la memoria.7

La clave está en saber distinguir el estrés bueno del malo. Así pues, ¿cuándo va más allá el estrés y pasa de ser beneficioso a ser perjudicial?

¿Qué es el estrés crónico?

Hay dos tipos de estrés: agudo (o normal) y crónico. El estrés crónico es el gemelo malvado. Normalmente, los niveles de estrés fluctúan, pero se convierte en crónico cuando existe una sensación constante de presión y agobio durante un periodo prolongado.

El estrés puede aumentar con facilidad y, a menudo, las personas no se dan cuenta de que se encuentran en un estado de estrés crónico, o de que este estrés llega a ser grave o incluso está causando otros problemas de salud.

Para comprender plenamente el impacto del estrés crónico, es esencial saber qué ocurre fisiológicamente cuando experimentamos un estrés leve o moderado. De esta forma es fácil ver por qué puede ser perjudicial si vivimos persistentemente en este estado.

Cuando sufrimos estrés, nuestro cuerpo produce hormonas del estrés como el cortisol y la adrenalina. Son mensajeros químicos que hacen que nuestro cuerpo responda adecuadamente a las amenazas. Esto se conoce como la respuesta de “lucha o huida”. En primer lugar, nuestro cerebro reconoce una amenaza y envía un mensaje a nuestro sistema endocrino (hormonal), que produce hormonas que regulan al alza o a la baja los sistemas del cuerpo.

Esta respuesta nos beneficia cuando nos enfrentamos a una situación estresante. Aumenta nuestro estado de alerta y nuestra fuerza y nos permite reaccionar con rapidez.

Durante el estrés, se activa el sistema inmunitario, aumenta el ritmo cardíaco, fluye más sangre a los músculos activos, aumenta la concentración de glucosa en sangre y aumenta el ritmo del metabolismo celular. Sin embargo, al mismo tiempo, otros sistemas del organismo, como la digestión, se desregulan.

Como puede ver, cuando estamos estresados, ocurren muchas cosas a nivel fisiológico. Esto demuestra cómo la activación constante del mecanismo de respuesta al estrés afecta a la salud. Por ejemplo, las reacciones alérgicas pueden desarrollarse porque la respuesta inflamatoria del organismo se dispara en exceso. Existen investigaciones que han demostrado que la inflamación es el comienzo de muchas enfermedades relacionadas con el estrés.8

Durante el estrés, la cicatrización de heridas también se interrumpe ya que el sistema inmunitario se ve afectado a nivel celular.

Además, al reducirse muchas funciones digestivas durante el estrés, los problemas digestivos, como la acidez, la hinchazón, el estreñimiento o la diarrea, son más frecuentes.

¿Todo el mundo tiene la misma respuesta frente al estrés?

No. Algunas personas pueden soportar mucho más estrés que otras, y estas responden a los factores estresantes de distintas maneras. Algo que cause estrés a una persona puede ser completamente irrelevante para otra. Una misma persona también puede reaccionar de forma diferente a los mismos factores estresantes de una semana a otra. Un día, algo puede resultar estresante, pero una semana después, ocurre lo mismo y no resulta estresante en absoluto.

Además, la forma en que nuestro cuerpo reacciona al estrés empieza a moldearse durante el embarazo en el útero. Si la madre experimenta estrés crónico, el eje del estrés del feto también se verá afectado. 

La hormona del estrés, el cortisol, desempeña un papel vital en el desarrollo del feto, pero cuando la madre está expuesta a un estrés intenso o prolongado durante el embarazo, el exceso de cortisol altera el desarrollo cerebral del feto. Estos cambios en los circuitos cerebrales del feto pueden provocar hipersensibilidad al estrés durante su vida.

Como todos tenemos sensibilidades diferentes, las estrategias para prevenir el estrés crónico y sus consecuencias deben personalizarse y adaptarse constantemente a cada persona y a sus circunstancias. Lo fundamental es detectar las señales de alarma y saber cuándo un nivel de estrés normal está pasando a ser crónico.

Las señales de alertas del estrés crónico

Hay muchas señales de alerta físicas y mentales que indican que el estrés se está convirtiendo en un problema. Fatiga, dolores de cabeza, tensión muscular, apretar los dientes, pérdida de libido e infecciones o enfermedades frecuentes son signos y síntomas comunes del estrés crónico.

Hay tres indicadores clave de que puedes estar sufriendo estrés crónico.

1. Saturación emocional

El cambio en la respuesta emocional a los demás y a las situaciones cotidianas es señal de que el estrés puede estar afectándole. Los cambios emocionales a los que hay que prestar atención son:

  • Tener emociones más intensas de lo habitual
  • Sentirse nervioso e incapaz de desconectar
  • Sentirse agobiado, abrumado e impotente
  • Mala memoria
  • Indecisión
  • Dificultad para resolver problemas
  • Dificultad de concentración
  • Sensación de irritabilidad
  • Sensación de ansiedad o miedo
  • Pérdida del sentido del humor

2. Cambios en el apetito y la digestión

El cerebro y el intestino están estrechamente conectados, por lo que el estrés afecta a todas las partes del aparato digestivo. El tracto gastrointestinal está recubierto de miles y miles de células nerviosas que forman el sistema nervioso entérico. Regulan las enzimas y los procesos digestivos, como la deglución, y clasifican los alimentos en nutrientes y residuos. El estrés puede impedir muchas de estas funciones.

El estrés puede aumentar la acidez estomacal y provocar indigestión. También puede provocar estreñimiento, diarrea o náuseas, calambres, inflamación y desequilibrio de las bacterias intestinales. Además, el estrés agravará los problemas gastrointestinales existentes, como el síndrome del intestino irritable (SII), la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), las úlceras pépticas o la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).

Mientras dura el estrés, el apetito suele desaparecer. No es necesario comer o preparar comida mientras nos persigue un león (un estado de estrés extremo). Sin embargo, cuando el estrés se vuelve crónico, el cuerpo pide ansiosamente alimentos ricos en grasas y densos en energía.

El estrés crónico provoca antojos y afecta a los comportamientos alimentarios y a la regulación del peso, de ahí la expresión de “comer por estrés”. Por ende, el buscar comidas reconfortantes (las conocidas también como comfort food) como dulces, salados y grasos puede ser un síntoma de estrés.

3. El sueño

El estrés crónico desregular los ciclos del sueño, causando insomnio y otros trastornos de los ritmos circadianos (ciclos de sueño y vigilia). Cuando alguien se encuentra bajo una presión constante, puede tener dificultades para dormirse y quedarse dormido.

Esto es porque la organización estructural del sueño se ve afectada por el estrés, incluida la duración de cada fase del sueño. Las personas que padecen estrés crónico pasan menos tiempo en la fase de sueño profundo y sufren más interrupciones durante la fase REM (conocida como sueño de movimientos oculares rápidos)

Irónicamente, la pérdida de sueño activa aún más nuestro sistema de respuesta al estrés (aumenta la hormona del estrés, el cortisol), por lo que el sueño se interrumpe aún más. Esta relación recíproca puede convertir los problemas de sueño en un círculo vicioso.

El sueño es importante porque reduce los niveles de cortisol.

Tratar el estrés crónico con nuestro CALDA way

La lista de causas y efectos adversos del estrés crónico sobre la salud física y mental es larga y diversa. En el peor de los casos, el estrés crónico puede ser incluso mortal. Un plan de tratamiento integral es, por lo tanto, vital.

En CALDA, entendemos que las causas y los efectos del estrés crónico son complejos y muy diferentes para cada persona. Por eso, optamos por abordar el tratamiento del estrés crónico de forma holística.

Nuestros programas a medida se basan en métodos terapéuticos eficaces y demostrados de diferentes disciplinas especializadas. Utilizamos métodos con base científica de la medicina clásica junto con la medicina complementaria, la medicina tradicional china (MTC) y la medicina ortomolecular. Todos los programas se personalizan para adaptarlos a cada persona y a sus circunstancias particulares.

Lo importante es que tratamos las causas, no los síntomas, y le ayudamos a comprender los comportamientos que le han llevado a su estado de estrés crónico. Llame ahora a nuestro equipo para obtener más información sobre nuestros programas para el estrés crónico. Estaremos encantados de ayudarle.

Referencias/fuentes:

  1. Pindar J. 2023. Stress Statistics UK 2023. championhealth.co.uk [Visitado el 06 Abr 2023]
  2. American Psychological Association. Oct 2022. Stress in America 2022. Press Release. [Visitado el 06 Abr 2023]
  3. Statista website. Ene 2022. Prevalence of anxiety, depression, and stress in selected European countries as of 2022. [Visitado el 05 Abr 2023]
  4. WHO. News Release. 02 Mar 2022. COVID-19 pandemic triggers 25% increase in prevalence of anxiety and depression worldwide. [Visitado el 06 Abr 2023]
  5. Carmichael A, et al. 18 Ago 2022. Employee mental health and burnout in Asia: A time to act. McKinsey. [Visitado el 06 Abr 2023]
  6. Samara M, et al. 19 Nov 2020. Children’s prolonged exposure to the toxic stress of war trauma in the Middle East. BMJ 2020;371:m3155
  7. Jaret P. 20 Oct 2015. The Surprising Benefits of Stress. Greater Good Magazine. [Visitado el 06 Abr 2023]
  8. Liu YZ, et al. 20 Jun 2017. Inflammation: The Common Pathway of Stress-Related Diseases. Front Hum Neurosci. 2017 Jun 20;11:316.
  9. Williamson L. 06 May 2021. Prenatal stress can program a child’s brain for later health issues. American Heart Association. [Visitado el 06 Abr 2023]