La Psicología de la Riqueza Y Cómo Afecta a la Salud Mental

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Author: Claudia M. Elsig, MD

¿De verdad es posible que el dinero pueda cambiar nuestra forma de pensar y comportarnos? Las investigaciones han demostrado que sí. Ser rico ofrece todo tipo de ventajas en la vida, pero la vida de rico no siempre es lo que parece. Aunque los superricos son la envidia de muchos, el dinero no puede comprar la felicidad, y una vida acomodada conlleva también muchos retos.

Las mujeres de las familias ricas suelen renunciar a sus carreras profesionales para ser madres, perdiendo la identidad y el prestigio que proporciona el trabajo. Mientras que muchos hombres ricos de élite (los padres) están ausentes de la vida familiar, ocupándose, en cambio, de dirigir grandes multinacionales. 

Los niños también se enfrentan sus propias presiones, como estar obligados a tener éxito y a destacar en sus estudios, en demasiados casos sin la ayuda ni el apoyo de una crianza empática.

Otras investigaciones más recientes muestran que la riqueza también puede nublar el juicio moral; varios estudios señalan que ser rico distorsiona la empatía y la compasión. ¿Quizás ser rico no es tan idílico después de todo?

Los datos sugieren que las personas ricas se ven afectadas de forma desproporcionada por las adicciones. Así pues, la vida de los superricos no es exactamente como podría parecer desde fuera. Existen presiones innatas a esta condición.

Este artículo de blog explora la psicología de los superricos y muestra cómo afecta a la salud mental el ser multimillonario.

“Affluenza”: La maldición de los niños ricos

En 2013, el adolescente rico Ethan Couch mató a cuatro personas mientras conducía bajo los efectos del alcohol. Durante el juicio por homicidio involuntario, un psicólogo testificó que Couch estaba afectado por la “affluenza”, un término que se explicaba como “la irresponsabilidad causada por la riqueza familiar”.1

El psicólogo argumentó que, al haber crecido en una familia superrica, Couch había adquirido un profundo sentido del privilegio y vivía la vida con una total falta de responsabilidad.

Los abogados defensores de Ethan argumentaron que había crecido sin ninguna repercusión por su mal comportamiento. Como resultado, la sentencia fue sorprendentemente leve: en lugar de ir a la cárcel, se ordenó que Ethan Couch pasara un tiempo en rehabilitación y se le concedieron 10 años de libertad condicional. Casi con toda seguridad, la sentencia habría sido muy diferente si se hubiera tratado de un chico negro proveniente de un barrio pobre.

A lo largo del juicio de Ethan Couch, quedó al descubierto de qué forma fue criado. Sus padres tenían una relación conflictiva, a veces violenta, que acabó en divorcio. El informe de un trabajador social en el momento del acuerdo de divorcio concluyó que Ethan tenía una relación de codependencia con su madre y que carecía de una relación regular y constante con su padre. Este trabajador social también afirmó que “ambos padres “adultificaron” a Ethan, y permitieron que este se involucrara excesivamente en materias y decisiones de adultos.”2

Las investigaciones indican que “la riqueza es un factor de riesgo en el desarrollo de los adolescentes, no solo por el hecho de tener dinero, sino por la forma en que este puede distorsionar los valores, las prácticas de crianza y las relaciones interpersonales”3, todo esto estaba omnipresente en la vida de Ethan Couch.

El abuso de sustancias y de alcohol entre los adolescentes adinerados

Existen estudios que demuestran que la ansiedad que sufren los niños de las familias adineradas es entre un 20 y un 30% mayor que la de los menos adinerados, y que los niños adinerados son más propensos a abusar de las sustancias y el alcohol.4

Ser rico suele tener un alto precio. Además del abuso de sustancias y alcohol, los adolescentes ricos presentan tasas preocupantes de depresión, ansiedad, trastornos alimenticios, infidelidades y robos.5

Hay diferentes posibles razones para ello:

  • Los altos niveles de presión para cumplir las expectativas de sobresalir en los estudios por parte de los padres, entrenadores y compañeros
  • Mayor aislamiento de los padres y la familia
  • Rara vez se les dice “no” y hay falta de límites
  • Acceso más fácil a las sustancias y al alcohol
  • Se preocupan por la riqueza material y las pertenencias
  • Presión de los compañeros sobre la importancia del atractivo físico
  • Presión familiar y en el ámbito escolar para no mostrar debilidad o vulnerabilidad
  • Desarrollo inhibido de las amistades y la intimidad
  • Vidas planificadas con actividades, con poco tiempo para el juego libre

Este último punto es interesante. La socióloga de la Universidad de Pensilvania Annette Lareau escribió sobre esto en 2003, en su libro Unequal Childhoods: Class, Race, and Family Life, (en español: Niñeces desiguales: Clase, raza y vida familiar) en el que comparaba los estilos de crianza de dos niños negros: uno de una familia de clase media-alta y otro cuya familia recibía asistencia pública6.

Describe el estilo de crianza de los padres más ricos como “Crecimiento Concertado”. El propósito de la infancia, según esta forma de entender la crianza, explica Lareau, es “acumular habilidades que conduzcan a mayores oportunidades más adelante”. Por el contrario, los estilos de crianza de las familias de clase trabajadora giran en torno a la filosofía del “crecimiento natural”. Lareau argumenta que los padres confían en que proporcionar amor, comida y seguridad es suficiente. La satisfacción de estas necesidades humanas básicas suele obviarse en las familias ricas.

Cuando la investigadora hizo un seguimiento de los niños que había estudiado, descubrió que el niño de clase trabajadora tenía una gran cantidad de habilidades prácticas de las que carecía el adolescente rico. Observó que, en general, los padres de clase media tienden a dirigir la vida de sus hijos adultos de una forma que prolonga la adolescencia.

La familia rica disfuncional

Por supuesto, no todas las familias ricas son disfuncionales, pero muchas sí lo son. Los padres suelen estar ausentes. Trabajan muchas horas, viajan y asisten a eventos sociales glamurosos. Los padres que no trabajan (normalmente las madres) tienen una agenda llena de citas de belleza, se mantienen en forma y asisten a una gran cantidad de almuerzos y otros eventos sociales con amigos. Mantener las apariencias en los círculos sociales más ricos es un trabajo a tiempo completo. Y tener una buena apariencia es algo que viene de serie.

En las familias ricas es habitual que los niños sean atendidos por niñeras o empleadas del hogar. Luego se les envía a los mejores internados del mundo. La intención, por supuesto, es dar al niño la mejor educación, pero el internado tiene para la mayoría un impacto psicológico negativo. Se ha escrito mucho sobre cómo estos internados producen individuos psicológicamente dañados.7 La vida en un internado puede ser angustiosa y constituye un profundo trauma infantil para muchos.

Un artículo de Suniya Luther, catedrática emérita de Psicología y Educación del Teachers College de la Universidad de Columbia, en The Culture of Affluence (En español: La cultura de la riqueza), explora la naturaleza de los problemas entre los ricos y sus causas más posibles.8

Descubrió problemas en varios ámbitos, como el consumo de sustancias, la ansiedad y la depresión, y dos conjuntos clave de causas potenciales: las presiones para conseguir logros y el aislamiento de los padres. Ambas se intensifican en los internados.

La búsqueda de más riqueza

Cuando la gente tiene mucho dinero, viven con la obsesión de seguir siendo ricos. Ashley Whillans, científica del comportamiento de Harvard, llama a esto “la mentalidad tóxica del dinero”. Afirma que muchas personas que ya son ricas se centran en la búsqueda de más riqueza y que esto no contribuye a la felicidad9.

Al encuestar a los ricos, Whillans descubrió que la gente se centraba demasiado en ganar dinero y no lo suficiente en tener más tiempo. Pero los estudios demuestran que las personas que valoran el tiempo por encima del dinero son más felices, tienen relaciones más sanas, mejores conexiones sociales y una mayor satisfacción laboral.

Los objetivos de la riqueza cambian constantemente. ¿Cuántos millones son suficientes? Las personas de los círculos ricos se comparan siempre con los demás. El dinero es un estatus y las personas ricas suelen estar inmersas en una cultura de superación. 

Una vez que se tienen los rasgos de una vida acomodada, existe un enorme impulso competitivo para mantenerla y superar la riqueza de los que están al rededor. El miedo a perder esa riqueza, poder y estatus juega con la confianza y expone la duda. Es una situación muy estresante que repercute en la salud mental.

Derecho moral, menor empatía

Los psicólogos han etiquetado las personalidades de los multimillonarios como una “tríada oscura” de maquiavelismo, psicopatía y narcisismo.10 Los estudios demuestran que las personas extremadamente ricas son más propensas a mostrar tendencias de comportamiento hacia “la autopromoción, la frialdad emocional, la duplicidad y la agresividad” y que tienen una mayor probabilidad de incurrir en diversos comportamientos poco éticos.

Hay una marcada falta de compasión en los círculos ricos. Las investigaciones demuestran que muchos de los ricos y de las clases altas muestran una falta de compasión hacia los demás e incluso pueden comportarse de forma insensible. Los presuntos casos de menosprecio, intimidación y vandalismo sistemáticos eran algo habitual en el exclusivo Club Bullingdon de la Universidad de Oxford (Reino Unido) durante la década de 1980.

Los estudios demuestran que las personas de clases socioeconómicas bajas son mejores para leer las expresiones faciales que las personas con dinero. Leer con precisión las expresiones faciales e intentar comprender cómo se siente otra persona es una parte fundamental de la empatía.

Una investigación realizada por los psicólogos Paul Piff y Dacher Keltner en la Universidad de California en Berkeley descubrió que, a medida que las personas acumulan riqueza y poder, sus sentimientos de empatía hacia la gente empiezan a disminuir.11

El impacto de la riqueza en la salud mental

Tener dinero puede garantizar la mejor atención sanitaria, pero no garantiza la salud en sí misma. Vivir con riqueza tiene muchos inconvenientes, como se ha puesto de manifiesto en este análisis. El impacto de la riqueza en la salud mental es un tema serio. Detrás de muchos estilos de vida ricos se esconden el sufrimiento, el dolor, los traumas infantiles, las adicciones y los estados depresivos.

La riqueza puede proporcionar una educación y una crianza privilegiadas, pero los niños de familias enormemente ricas suelen crecer sintiéndose aislados y sin amor. Realmente no es de extrañar que la depresión, la ansiedad, la adicción, los trastornos alimentarios y los problemas de comportamiento sean comunes.

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Fuentes/referencias

  1. Miles, F. 12 Feb 2020. What happened to ‘affluenza’ teen Ethan Couch? Fox News
  2. Mooney, M.J. 27 Abr 2015. The worst parents ever. DMagazine.
  3. Rampage, C. 28 Feb 2008. The Challenge of Prosperity: Affluence and Psychological Distress Among Adolescents. Clinical Science Insights Vol.4.
  4. Miller, D. 11 Jul 2018. The Common Misconceptions About a Wealthy Upbringing. Psychology Today 
  5. Luthar, S.S. 5 Nov 2013. The Problem With Rich Kids. Psychology Today. 
  6. Kelleher, E. 13 May 2021. Why Wealthier Kids Are Time Poor And Depressed. Fatherly.
  7. Renton, A. 20 Jul 2014. The damage boarding schools do. The Guardian.
  8. Luthar SS. 17 Ago 2007. The culture of affluence: psychological costs of material wealth. Child Dev. 2003 Nov-Dic;74(6):1581-93
  9. Whillans, A. 19 Oct 2020. The toxic money mindset that even millionaires have—and how to break out of it. CNBC Make It.
  10. Eidelson, R. 25 Oct 2019. Psychology’s “Dark Triad” and the Billionaire Class.
  11. Psychology Today. Gregoire, C. 6 Ene 2014. How Money Changes The Way We Think And Behave. Huffington Post.