Síndrome de desgaste profesional

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Tratamiento para el agotamiento

El agotamiento puede afectar a cualquier persona. No obstante, las personas que están en el ojo público, las que están muy orientadas al rendimiento y las personas que hacen muchos sacrificios para cuidar a los demás, están en mayor riesgo.

Muchas personalidades famosas lo han experimentado en sus propias carnes. Robbie Williams tuvo que cancelar su gira asiática en 2006 debido al agotamiento. La actriz y madre de seis hijos, Angelina Jolie, se derrumbó por completo durante el rodaje en 2010…

La lista de celebridades con síndrome de ‘burnout’ es larguísima. Entre ellas se encuentran estrellas como Mariah Carey, el saltador de esquí Sven Hannawald, la actriz Renée Zellweger, el famoso chef Tim Mälzer, y muchos más.

 

¿Qué entendemos exactamente por agotamiento?

El agotamiento, también conocido como ‘síndrome de burnout’ o ‘síndrome del trabajador quemado’, consiste en un agotamiento físico, mental y emocional crónico, que conlleva, por un lado, la bajada inmediata del rendimiento habitual, y por otro, la merma del rendimiento a largo plazo.

El desencadenante más importante es el estrés crónico, que no se puede controlar. El cerebro se ve perturbado por la sobrecarga constante, lo que lleva a un desequilibrio de serotonina, adrenalina y dopamina, que afecta a la transmisión de información entre las células nerviosas. Esto a su vez conduce a cambios en el impulso, el apetito y el sueño, así como en los sentimientos y pensamientos.

 

Señales importantes a tener en cuenta

-Sindrome de agotamiento

 

El término ‘burn out’ es aun relativamente nuevo y fue acuñado en 1970 por el psicoterapeuta estadounidense Herbert Freudenberger. Además de su trabajo a tiempo completo como psicoterapeuta, Freudenberger dirigía al mismo tiempo una clínica de rehabilitación de menores adictos a las drogas y ‘enfermó’ de agotamiento por la sobrecarga crónica que suponía aguantar extensas jornadas laborales de 12 a 14 horas al día.

Con la ayuda de la autoobservación y la observación del personal y los compañeros de la clínica, definió el agotamiento como una consecuencia directa del fuerte estrés entre las profesiones sociales (es decir, entre médicos, enfermeras, trabajadores sociales, etc.), caracterizada por tres elementos claves:

  • Agotamiento emocional
  • Cinismo y despersonalización (en forma de actitud negativa hacia el trabajo y los compañeros)
  • Rendimiento profesional reducido

 

¿El agotamiento se considera una enfermedad en sí misma?

El término agotamiento surge en el campo de la medicina del trabajo, pero hoy en día se usa en un sentido mucho más amplio. Inicialmente vinculado a una carga excesiva de trabajo, en la actualidad se aplica no solo a las profesiones sociales u ocupacionales, sino también a otras áreas de la vida.

Los síntomas del agotamiento pueden variar mucho de persona a persona, y son muy similares a los síntomas de otras enfermedades mentales, como la depresión o el trastorno de adaptación, por lo que es extremadamente difícil hacer una distinción precisa.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no recoge oficialmente el agotamiento como una enfermedad en su catálogo ICD-10, que viene elaborando y actualizando desde el año 1990. Lo menciona como un “problema relacionado para hacer frente a las dificultades de la vida”. Con la introducción de la nueva clasificación internacional de enfermedades CIE-11 en 2022, esto cambiará y el agotamiento se incluirá como una enfermedad independiente, aunque con una fuerte vinculación al mundo laboral, entendida como “estrés en el trabajo que no se puede tratar con éxito”.

 

Síntomas de agotamiento. ¿Cómo se manifiesta el agotamiento?

El agotamiento nunca ocurre repentinamente durante la noche; se desarrolla lenta e insidiosamente como un proceso. Pueden pasar muchos meses o años desde los primeros signos hasta la aparición completa.

En el año 2000, el psicólogo alemán y experto en agotamiento, el profesor Matthias Burisch, identificó siete etapas típicas de agotamiento. Las diferentes fases pueden variar en duración, intensidad y orden y, a menudo, ocurren simultáneamente antes de fusionarse.

Cada fase se caracteriza por diferentes comportamientos y síntomas, muchos de los cuales pasan desapercibidos o se ignoran obstinadamente:

 

  • Etapa 1: Ambición y compromiso

En la primera fase del ‘burnout’, los afectados muestran una gran ambición, dedicación y compromiso. Trabajan por encima de la media, hacen horas extras no remuneradas y a menudo tienen la sensación de ser indispensables. En el proceso, ignoran y niegan sus propias necesidades.

Es típico en esta fase que los afectados luchen por desconectarse. Como resultado, hay una creciente sensación de agotamiento.

 

  • Etapa 2: Rendimiento limitado y aislamiento social

El entusiasmo inicial se transforma finalmente en una ‘actitud de derecho’, donde los interesados esperan recibir algo a cambio de su esfuerzo. Si este reconocimiento no se produce, llega la frustración y el cinismo.

Típico de esta fase es una fuerte reticencia al trabajo, con descansos excesivos y ausencias frecuentes. A menudo solo se hace lo mínimo. Además, se produce la llamada ‘despersonalización’, en la que la empatía por otras personas disminuye cada vez más. Esto se hace evidente no solo de cara a los propios compañeros y clientes, sino también a nivel social y familiar, descuidando las relaciones personales.

 

  • Etapa 3: Búsqueda de culpables, con agresión o negatividad

En la tercera fase del agotamiento, la desilusión crece cuando el sujeto se da cuenta de que los objetivos son inalcanzables. Como resultado, llega el momento de buscar culpables. Dependiendo de la personalidad, se culpa al entorno (la empresa explotadora, el jefe malvado, etc.) o a uno mismo.

Típicos de esta fase son los sentimientos de impotencia, autodesprecio, miedo y autocompasión; agresión, irritabilidad, búsqueda de conflictos, molestias constantes y negatividad.

 

  • Etapa 4: Bajada general del rendimiento

La disminución de la motivación conduce a una reducción del rendimiento en casi todas las áreas.

Típicos de esta fase son las dificultades para concentrarse, la incapacidad para tomar decisiones, la reducción de la imaginación y la creatividad, el fuerte pensamiento en blanco y negro, la inflexibilidad y el rechazo al cambio.

 

  • Etapa 5: Deterioro de la vida emocional y social

A lo anterior se suma la necesidad del retiro emocional, con una constante sensación de falta de interés, indiferencia y aburrimiento.

Típico de esta fase es el alejamiento de amigos y familiares, el abandono de aficiones preferidas y un giro hacia el egoísmo.

 

  • Etapa 6 del agotamiento: Reacciones psicosomáticas

El síndrome del ‘burnout’ va acompañado siempre de una variedad de síntomas físicos, que se manifiestan psicosomáticamente. Al principio, son solo leves o aparecen esporádicamente y se ignoran o se hacen calmar con medicamentos. En etapas avanzadas, sin embargo, los síntomas aumentan en frecuencia e intensidad y son inconfundibles, como consecuencia del estrés psicológico prolongado en el tiempo.

Típicos en esta etapa son:

  • Dolor de espalda
  • Dolores de cabeza y migrañas
  • Problemas para dormir
  • Opresión en el pecho
  • Tensión muscular
  • Pérdida o aumento de peso importante debido a cambios en los hábitos alimenticios
  • Presión arterial alta
  • Problemas cardiovasculares
  • Indigestión y dolor de estómago
  • Acúfeno
  • Transpiración
  • Problemas sexuales
  • Ataques de pánico
  • Susceptibilidad a las infecciones
  • Alergias y enfermedades autoinmunes
  • Problemas respiratorios y asma
  • Consumo excesivo de nicotina, alcohol, medicamentos y drogas (o adicción)

 

  • Etapa 7 del agotamiento: colapso y desesperación

En la fase final del agotamiento, se produce un colapso completo a nivel emocional, físico y mental.

Típicos de esta fase son los sentimientos de impotencia total, desesperación y pensamientos suicidas.

 

Causas comunes de agotamiento

Las causas del agotamiento varían mucho de persona a persona y siempre dependen de varios factores. Por un lado, incluyen factores externos, altas exigencias, tensiones o falta de apoyo; por otro, factores internos o rasgos de personalidad. Entre estos últimos, se incluyen la resiliencia individual y la mayor o menor capacidad de lidiar con el estrés. En consecuencia, cada persona reacciona de manera diferente.

Las tensiones con las que una persona puede lidiar pueden ser definitivamente excesivas para otras. Por lo tanto, el riesgo de agotamiento tiene mucho que ver con la propia naturaleza de la personalidad. Los perfeccionistas que se esfuerzan por el reconocimiento presentan mayor riesgo, así como los idealistas y los abnegados que no son capaces de decir “no”.

Los siguientes desencadenantes pueden llevar a una persona a estar permanentemente sobrecargada de trabajo y, por lo tanto, susceptible al agotamiento.

Factores de riesgo externos
  • Gran carga de trabajo
  • Alta presión de plazos
  • Gran responsabilidad
  • Disponibilidad constante
  • Estrés crónico
  • Cuidar a un familiar
  • Estrés múltiple (trabajo y familia)
  • Poca autodeterminación y control
  • Pocos comentarios positivos
  • Falta de éxito
  • Cambio de objetivos
  • Conflictos con compañeros y superiores
  • Mala comunicación
  • Falta de apoyo
  • Amenaza de pérdida de empleo
  • Valores contradictorios
  • Altas expectativas externas
  • Poco o ningún apoyo
  • Poca compensación y tiempo libre

 

Factores de riesgo internos
  • Altas expectativas hacia uno mismo
  • Perfeccionismo
  • Objetivos excesivos
  • Fuerte deseo de reconocimiento y afirmación
  • Miedo al fracaso
  • Baja autoestima
  • Necesidad de probarse a sí mismo
  • Deseo de complacer a todos
  • Expectativas poco realistas
  • Alta ambición
  • Dificultad para decir “no”
  • Fuerte idealismo
  • Identificación con la profesión
  • Sobreestimación de habilidades propias
  • Desconfianza hacia los demás
  • Problemas para delegar tareas
  • Traumas previos
  • Experiencia estresante del embarazo

 

Afecciones secundarias frecuentes asociadas con el agotamiento

Como consecuencia o además del agotamiento, pueden producirse otras enfermedades graves.

Estas incluyen, por un lado, enfermedades mentales como:

Depresión

Estrés

Trastorno de adaptación

Trastorno de ansiedad

Trastornos alimentarios

Trastornos adictivos

Trastorno obsesivo-compulsivo

Trastorno de la personalidad

 

Pero también afecciones secundarias físicas psicosomáticas, tales como:

  • Enfermedades cardiovasculares
  • Asma bronquial
  • Diabetes
  • Obesidad
  • Alergias
  • Acúfeno
  • Enfermedades autoinmunes
  • Pérdida de audición
  • Migraña
  • Esterilidad
  • Dolor de espalda
  • Síndrome del intestino irritable
  • Gastritis
  • Impotencia y pérdida de la libido

 

Terapia del ‘burnout’: ¿cómo se trata el trastorno de estrés?

Al igual que con todas las enfermedades progresivas, el agotamiento debe tratarse lo antes posible. Tan pronto como aparezcan los primeros signos, como el aumento del agotamiento y la sensación de no poder desconectar, es hora de tomar medidas.

Sin embargo, una característica típica de la enfermedad es que los afectados a menudo ya no pueden sentirse a sí mismos. Por lo tanto, incluso los síntomas más visibles son ignorados o pasan desapercibidos por los medicamentos y las medicinas. No es raro que los afectados busquen ayuda solo cuando la enfermedad ya está muy avanzada, los síntomas sean obvios o se haya producido un colapso total.

En estas fases tardías del agotamiento, suele ser necesario un tratamiento integral en varios niveles. Esto se debe a que, además de las molestias psicológicas y físicas del agotamiento, a menudo también hay que hacer frente a las afecciones secundarias. Llegado a este punto, una terapia estándar resulta insuficiente.

 

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