El síndrome del internado: el trauma infantil del privilegio

Author: Claudia M. Elsig, MD

En los círculos adinerados y en las altas esferas de la sociedad, enviar a los niños a un internado es una tradición elitista. Se considera un camino privilegiado, pavimentado con oportunidades de oro. Los internados privados proporcionan una educación excepcional y ofrecen a los alumnos elevadas perspectivas de conseguir una plaza en una universidad de alto nivel. De hecho, el 90% de los alumnos internos acceden a la universidad que eligen.1

Los numerosos beneficios de una educación privada incluyen oportunidades de aprendizaje únicas, clases más pequeñas y grandes perspectivas profesionales, pero hay evidencias que sugieren que los niños que son enviados a un internado a una edad temprana pueden sufrir “una pérdida irrevocable de los vínculos primarios” y “para muchos esto constituye un trauma significativo.”2

Hay consecuencias a largo plazo para el niño. Este blog explica lo que le ocurre a un niño cuando se le separa prematuramente de su hogar y su familia y cómo la experiencia del internado puede afectarle en su vida posterior.

¿Qué es el síndrome del internado?

Joy Schaverian, psicoanalista junguiana y autora de Boarding School Syndrome: The Psychological trauma of the ‘privileged’ (Traducible como: Síndrome del internado: El trauma psicológico del niño “privilegiado”), fue la primera en acuñar la expresión “síndrome del internado”. Compara la experiencia de un niño que asiste a un internado con la de alguien que es acogido en un centro de acogida.1

En el caso del internado, el niño es arrancado del hogar familiar con el pretexto de tener una oportunidad privilegiada. El niño puede sentir que no tiene derecho a sentir dolor. Al no tener a nadie cerca para calmarlo, el niño se amolda a su nueva vida, desarrollando una coraza para ocultar la vulnerabilidad que siente.

Schaverian fue tomando conciencia de las consecuencias del internado en su práctica en el Reino Unido, donde encontró un patrón distorsionado de síntomas y comportamientos entre sus clientes adultos que habían estado internados. 

Descubrió que muchos sufrían un trauma oculto y que no eran conscientes de la conexión entre sus dificultades actuales y su experiencia traumática en el internado cuando eran niños.

Schaverian observó que los individuos que estuvieron internados habían desarrollado un “encerramiento en sí mismos, defendiendo y protegiendo su yo” simplemente para sobrevivir. De este modo, “la verdadera identidad de la persona permanece oculta”. 

Esto, como explica Schaverian, constituye un trauma importante que continúa en la vida adulta, distorsionando las relaciones íntimas.

Trauma oculto y duelo

Cuando un niño pequeño es enviado a un internado, pierde sus figuras de confianza, además de perder su hogar. Algunos de los que son enviados a un colegio en el extranjero ni siquiera tienen la oportunidad de ir a casa en vacaciones. Los niños son incapaces de procesar esta pérdida. Suelen ocultar una gran angustia emocional, normalmente por miedo a ser sufrir bullying o ser ridiculizados.

Los niños están traumatizados por la separación forzada de sus padres. El niño debe aprender a vivir sin la cercanía de sus padres (o cuidadores). Es como aprender a vivir sin amor. Sin embargo, los padres, la escuela, los profesores y los alumnos mayores menosprecian esta enorme pérdida para el niño, que siente nostalgia y dolor. Un niño en esta situación aprende rápidamente a ocultar sus verdaderos sentimientos. Los padres y los profesores les dicen lo afortunados que son. Y en el internado no se permiten las lágrimas.

Para los que pueden volver a casa de vacaciones, el mismo trauma se revive cuando se les envía de nuevo lejos. Se repite el patrón de ruptura de apego y de duelo. En los confines de un internado estructurado, la angustia emocional se reprime profundamente.

Abuso, acoso y rituales

El internado es una experiencia de 24 horas al día, 7 días a la semana, sin ningún lugar al que huir; a menudo es un lugar donde se normaliza el acoso. En el internado existe un cruce de muchas emociones, pero la mentalidad de “mano dura” hace que muchos sentimientos no se consideren aceptables ni se hable de ellos. No hay ninguna ayuda; idealizar la vida de los internados sólo empeora las cosas.

El acoso no se limita a los alumnos. Algunos profesores también son acosadores y actúan de forma cruel y despiadada con los alumnos, e incluso con el personal si no los toleran.

Por supuesto, el acoso se produce en los colegios sin internado, pero una diferencia clave para los internados es la implacabilidad. No hay ningún lugar al que huir, y no hay padres o hermanos cerca para intervenir. No hay apoyo ni amor. Los niños se esfuerzan por entender por qué sus padres los han enviado al “infierno”.

Los abusos sexuales en los internados también son frecuentes. Al no haber padres que detecten las señales de que se está produciendo un abuso, los abusadores se sienten habilitados en el entorno del internado. Además, los niños pueden pensar mal y agradecer la atención si se sienten abandonados por sus padres.

George Monbiot, ecologista y escritor, describe su experiencia en el internado como “despiadada e inevitable”. Como niño tartamudo, mal deportista y con opiniones heterodoxas, Monbiot dice que habría sido acosado en cualquier colegio, pero como interno, dice, a veces duraba toda la noche.3

Paris Hilton ha hablado recientemente de su experiencia en un internado para “adolescentes con problemas” en Utah. En declaraciones a Newsweek, dijo: “Esa experiencia, y los abusos físicos, emocionales y sexuales que sufrí, me condujeron a años de insomnio inducido por el trauma y a un complejo trastorno de estrés postraumático que yo y otros innumerables supervivientes de abusos infantiles institucionales hemos sufrido durante años”.4

Los internados también son famosos por los rituales de admisión. Las ceremonias de iniciación van desde la llamada “diversión inofensiva” hasta incidentes de abuso físico o sexual extremo. Se trata de experiencias muy traumáticas que dejan profundas cicatrices emocionales.

La disociación como técnica de supervivencia

La disociación es una ruptura en la forma en que la mente maneja la información. Una persona puede disociarse de los pensamientos, los sentimientos, los recuerdos, el entorno o incluso la identidad. La disociación de la agitación emocional es una técnica de supervivencia que es común en los internos. 

Steinberg y Schnall (2001) definen la disociación como “una defensa adaptativa en respuesta a un estrés elevado o a un trauma, caracterizada por la pérdida de memoria y una sensación de desconexión de uno mismo o de su entorno”.5

Este mecanismo es el que ayuda a los niños internados a hacer frente a su situación traumática y estresante.

Lea más sobre cómo el trauma puede causar disociación aquí.

Las consecuencias del internado en la edad adulta

Al igual que Schaverian, Nick Duffell, psicoterapeuta y antiguo alumno y profesor de internado, observó que los niños sobreviven en el internado cortando sus sentimientos y construyendo un yo defensivo.6

“Separados prematuramente del hogar y la familia, del amor y el contacto, deben reinventarse rápidamente como pseudoadultos autosuficientes”, explica.

Las consecuencias, según Duffell, desembocan en que: “Paradójicamente, luego luchan por madurar adecuadamente, ya que el niño al que no se le permitió crecer orgánicamente se queda varado, por así decirlo, dentro de ellos”.

Schaverian describe el desarrollo de una escisión de la personalidad. “Es habitual que la ruptura de los vínculos, la pérdida de la familia y del hogar, provoque una escisión de la personalidad entre el niño del internado con una robusta coraza y el niño del hogar sensible y vulnerable”.7

Duffell también describe la experiencia del internado como una experiencia en la que el niño debe estar alerta para no meterse en problemas y, sobre todo, nunca debe parecer infeliz (o se arriesgará a ser acosado). El niño aprende rápidamente que nunca debe parecer vulnerable de ninguna manera, y así, explica Duffell, “se disocia de todas estas cualidades, las proyecta hacia los demás y desarrolla una doble personalidad”.

Los niños, dice Duffel, se apegan a la estructura interna del internado, en lugar de a sus padres, y como resultado llevan consigo a la edad adulta “una ansiedad inconsciente permanente”.

Un ex interno puede parecer socialmente seguro de sí mismo, pero en el fondo suele haber una profunda desconfianza en las relaciones. Una persona en esta situación puede aislarse de las relaciones sociales porque tiene miedo el rechazo. También es frecuente que las personas con el síndrome del internado interrumpan la terapia, la cual pueden considerar otro tipo de relación.

¿Cuáles son los signos reveladores del síndrome del internado?

Muchas personas con el síndrome del internado mostrarán algunos o todos los siguientes síntomas y rasgos:

  • Problemas de ira, depresión o ansiedad
  • Incapacidad para mantener relaciones y dificultades con la intimidad emocional
  • Miedo al abandono y/o ansiedad por separación
  • Falta de confianza
  • Alcoholismo, abuso de sustancias u otros comportamientos adictivos
  • Trastornos alimenticios
  • Tendencias controladoras o perfeccionistas
  • Comportamientos de acosador escolar (bullying)
  • Miedo al fracaso
  • Dificultad para desconectar y relajarse
  • Sentirse solo, aún rodeado de personas
  • Sensación de vacío
  • Problemas en la crianza de los hijos

Cómo superar el síndrome del internado

La mayoría de la gente no busca ayuda para el síndrome del internado en sí mismo: no es un término médico, sino más bien una hipótesis o un término acuñado para describir un conjunto de síntomas y comportamientos. En la mayoría de los casos, es más probable que una persona busque ayuda para superar una depresión general, dificultades de relación u otros problemas emocionales. 

El impacto del internado en una persona no suele ser reconocido por esta. De hecho, puede sentir que su escolarización fue excepcional y un privilegio. El abandono o los problemas de apego se ocultan con una falsa sensación de independencia. Las repercusiones de la experiencia de una persona en el internado suelen hacerse evidentes durante la psicoterapia.

En CALDA tratamos regularmente a clientes que se han visto afectados por sus experiencias infantiles en el internado. Nuestro equipo de terapeutas está altamente capacitado para trabajar con personas que han sufrido un trauma de apego. 

Ayudamos a desenmascarar el sufrimiento y le apoyamos para que supere las experiencias traumáticas de la infancia a través de un programa de rehabilitación altamente privado y hecho a medida. Ofrecemos la medicina más moderna y vanguardista en combinación con un servicio hotelero de primera calidad y la máxima discreción.

Póngase en contacto con nosotros para una conversación preliminar. Estaremos encantados de responder a sus preguntas.

Referencias/Fuentes:

  1. UK Boarding Schools. 2020. Boarding In The UK. Website ukboardingschools.com [accessed 11Oct2022]
  2. Schaverian, J. Boarding School Syndrome. Website: joyschaverian.com [accessed 11Oct2022]
  3. Monbiot, G. 26Mar1998. Acceptable Cruelty. monbiot.com [accessed 13Oct2022]
  4. Smith, R. 12May22. Paris Hilton Reveals Alleged Sexual Abuse at Boarding School She Attended. Newsweek.
  5. Pollock, A. 29Apr2015. The Brain in Defense Mode: How Dissociation Helps Us Survive. Good Therapy Blog.
  6. Duffell, N. 9Jun2014. Why boarding schools produce bad leaders. The Guardian.
  7. Schaverian, J. 9Dec2020. The Long Read: Boarding School Syndrome. Private Education Policy Forum. Website pepf.co.uk [accessed 11Oct2022]